De los 5 tipos existentes –humedad por construcción, suelo, lluvia, accidentes, y condensación–, cada una obedece a fenómenos distintos, por lo que no hay un tratamiento universal a ser aplicado. Sólo un análisis de cada caso, considerando el clima, la zona, el destino del edificio, el tipo de materiales, el diseño, entre otros factores, permite dar una solución adecuada al problema.
La prevención es la clave, aseguran los expertos. Si durante el diseño del proyecto y la cimentación del edificio no se toman los debidos cuidados para evitar esta patologÃa, una vez que la estructura ya en uso manifieste sÃntomas de humedad será casi imposible curarla del todo, “a lo más se podrán realizar medidas paliatoriasâ€, expuso Gabriel RodrÃguez, académico de FÃsica de la Construcción del Departamento de IngenierÃa Civil de la Universidad de Chile, en la Conferencia Tecnológica "Humedad: Recomendaciones para la prevención en materiales y viviendasâ€, realizada el 30 de abril con la organización de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) y su Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT).
A continuación revisaremos los distintos tipos de humedad y sus respectivos métodos de combate.
1. Humedad de construcción o de obra: es aquella causada por el agua utilizada durante el proceso de edificación. Dependiendo de las condiciones climáticas del lugar de la obra y de la estación durante la que es construida, el agua puede tardar semanas o meses en secar. Si el secado no es suficiente o está impedida la evaporación normal, el agua residual es retenida en los materiales y luego aparece en forma de diferentes patologÃas tales como eflorescencias o desconchados.
“La obra gruesa debe secarse lo mejor posible antes de hacer las terminaciones. El tiempo que se necesita es bastante largo, hoy hay estuco, papeles, plastificados, pinturas y otras terminaciones que son totalmente impermeables y que impiden que la humedad atrapada en los materiales pueda salirâ€, expone RodrÃguez. “Hay que saber cuándo impermeabilizarâ€, agrega.
El tiempo de secado de una obra gruesa depende del espesor del elemento al cuadrado (en centÃmetros) y de la constante dada por el material, el del hormigón celular es 1,2, el hormigado 1,6, etcétera. Es bueno tener presente que el secado se abrevia a la mitad por cada diez grados de alza de la temperatura de la obra gruesa.
2. De suelo o capilar: es la que se produce en terrenos donde hay agua de forma permanente, afectando al primer piso de la edificación. Se debe a que los materiales de la construcción absorben el agua del terreno a través de la cimentación o muros. Ésta asciende por la red de capilares de los paramentos hasta alturas que dependerán del tamaño de los capilares, de su forma y estructura, de la presión atmosférica y del potencial eléctrico del muro frente al agua.
RodrÃguez nos entrega formas de prevención: no construir en terrenos bajos o húmedos; realizar drenajes y pozos absorbentes; preparar adecuadamente el terreno protegiendo cimientos y radieres con geotextiles impermeables; alejar bajadas de aguas lluvias de los cimientos; no hacer jardines pegados a los cimientos; impermeabilizar el mortero de pega de la cañerÃa más o menos hasta un metro de altura con el fin de evitar que suba el agua por capilaridad; no impermeabilizar el exterior de los muros después de un metro de altura, a menos que haya lluvia con viento, porque el muro tiene que respirar y secarse.
Bernardo de la Peña, subgerente técnico de Sika, afirma que impermeabilizar la masa es clave. “Usamos aditivos con los que logramos una estructura de un material impermeable, hormigón o mortero. Con hidrófugos que sellan los poros, reductores de agua, etc. hay que resguardar que durante el proceso productivo no quedan fisuras ni oquedadesâ€.
Otras soluciones:
- La inyección de resinas en la base de las edificaciones puede eliminar el problema del agua y conseguir un bloqueo de las capilaridades.
- La electro-ósmosis, en el que un dispositivo electrónico invierte la polaridad que existe entre suelo y pared, hace que el agua descienda a través del muro al subsuelo y que se eliminen las humedades.
- Las láminas impermeables (de caucho, butilo o polipropileno), asà como las zanjas de drenaje, también pueden ser útiles para tratar esta clase de humedades.
- Membranas elásticas de PVC.
- Impermeabilizantes asfálticos.
- Impregnaciones.
3. Por lluvia: este tipo se manifiesta en las zonas donde llueve con viento, donde el agua cae horizontalmente mojando mucho los muros.
Es frecuente que se produzca en los encuentros de muros de sótanos con la solera y el forjado superior, asà como en juntas constructivas entre distintos elementos, por rotura de los cerramientos o acabados, y en lugares de paso de instalaciones.
¿Cómo prevenirla? En primer lugar, diseñando pendientes de cubiertas adecuadas a la lluvia. "Hay que considerar los milÃmetros que caen por hora y no los milÃmetros que caen por año", afirma RodrÃguez. También hay que procurar hermetismo de perfiles de ventanas y puertas a la lluvia con viento. El diseño de pendientes mayores para tejados que para cubiertas que son lisas, como por ejemplo, sync, también es una útil medida. (Para eso revisar la norma 1069 que tiene algunas indicaciones). A su vez, hay que considerar la dirección de los vientos predominantes en invierno al momento de trazar la orientación de ventanas, e instalar canaletas y bajadas de agua adecuadas según la lluvia y la cantidad de agua caÃda por hora. Y RodrÃguez, es enfático en insistir en que no se deben usar estucos rugosos al exterior "aunque estén de moda".
4. Por accidentes: Son muy comunes, son producidas por defectos de diseños, malas construcciones o por falta de mantenciones. Son filtraciones por mala ejecución, como goteras del techo, filtraciones de cañerÃa, etcétera. Es indispensable retirar aquellos materiales que han perdido cohesión o están disgregados, y rehacerlos nuevamente.
Para evitarlas, los expertos recomiendan detectar la presencia de conductos y sus posibles filtraciones a través del uso de detectores de metales embebidos o “pachómetrosâ€, o bien, al método de la cala.
5. Por condensación: “Es la más misteriosa de todas y que depende principalmente de la aislación térmica de la envolvente de la estructuraâ€, introduce RodrÃguez.
Este fenómeno se debe a las bajas temperaturas, al frÃo interior que se produce por debajo de la temperatura de rocÃo (-2ºC), lo que causa que el vapor de agua contenido en el interior se condense en los muros interiores de la envolvente, o eventualmente, en el techo.
Por lo general se da en invierno; se ve en cristales y paredes con alto coeficiente de transmisión térmica; y provoca un deterioro en las condiciones de habitabilidad, proliferando las colonias de hongos que se extienden en las superficies.
¿Cómo saber si su vivienda se ve afectada por este tipo de humedad? Se diagnostica por la aparición intermitente de veladuras y empañamientos en cristales y puntos bajos de las habitaciones, además de erosiones en el revoque de las partes afectadas.
Este tipo de humedad se subdivide en dos tipos. La intersticial es la “invisibleâ€, se da cuando la condensación se produce dentro del muro, en algún punto en la masa interior del elemento. “El vapor de agua siempre va desde adentro hacia fuera, desde la parte más caliente a la más frÃa, por lo que trata de penetrar el muro de adentro hacia fuera, y en algún momento se encontrará con la temperatura de rocÃo y ahà va a condensarâ€, expone RodrÃguez. Los daños pueden ser a largo plazo, como corrosión.
La superficial, en tanto, se da cuando la temperatura de la superficie interior está suficientemente baja, ocurriendo la condensación ahÃ.
Ambas se producen por la combinación de tres factores. El primero de ellos es la baja temperatura interior. En la madrugada cuando la temperatura exterior es mÃnima se produce condensación de preferencia en los muros de orientación sur y en muros sombrÃos. También influye la baja resistencia térmica del elemento envolvente de la vivienda, se producirá en paredes perimetrales frÃas, cielos frÃos, puentes térmicos en la envolvente y en malos aislantes.
Y por ultimo, interviene también la alta humedad relativa del aire ambiente interior , mientras mayor es la HR interior mayor es el riesgo de condensación. Dentro de este factor, intervienen positivamente algunas variables como el exceso de personas o exceso de actividad fÃsica (50 gr. de vapor de agua/h por persona en reposo, en actividad severa más de 120 g/h); el uso de calefacción húmeda como estufas a gas o parafina (1 kg de gas natural produce 2,25 L de agua; 1 kg de gas licuado produce 1,7 L de agua; 1kg de petróleo o derivados produce 1,25 L de agua); falta de extracción de aire del baño y cocina; lavado, secado y planchado al interior de la vivienda; falta de ventilación; entre otros.
Consejos prácticos para evitar la condensación:
- Una eventual barrera de vapor se debe colocar en la cara caliente del elemento.
- Los aislantes térmicos deben instalarse en la cara frÃa del elemento, salvo que posean una elevada resistencia a la difusión del vapor de agua.
- Se posibilita la eliminación de vapor de agua hacia el exterior si las capas cercanas a la capa frÃa son de menos resistencia a la difusión del vapor. Sin embargo, la capa externa debe ser suficientemente impermeable a la lluvia.
- Todo elemento o actividad que pueda generar aporte de vapor de agua al ambiente de la vivienda, deberá tener ventilación al exterior. (Calefactores de gas, lavado, secado y planchado de ropas, cocina, duchas, etc.)
¿Pero cómo tratarla si no se tuvieron estas consideraciones a tiempo? Utilizando alguno de los siguientes productos:
- un revoque hidrófugo;
- pintura o barniz impermeabilizante;
- revoque monocomponente hidrófugo, a base de dispersión de resinas sintéticas;
- fibra de vidrio impregnada y reforzada con resinas acrÃlicas entre dos capas de revoque hidrófugo;
- lámina de poliéster copolimerizado entre dos capas de revoque hidrófugo
Fuente: SeConstruye